Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Frente a él se alzaba una muralla. Un tilo extendía su ramaje por encima y la pared estaba cubierta de hiedra. En el inminente peligro en que se encontraba, aquel edificio sombrío tenía algo de deshabitado y de solitario que lo atraía. Lo recorrió ávidamente con los ojos. Se decía que si llegaba a entrar ahí, quizá se salvaría. Concibió, pues, una idea y una esperanza. En ese momento escuchó a alguna distancia de ellos un ruido sordo y acompasado. Jean Valjean se aventuró a echar una mirada por la esquina. Un pelotón de siete a ocho soldados acababa de desembocar en la calle y se dirigía hacia él.
Estos soldados, a cuyo frente se distinguía la alta estatura de Javert, avanzaban lentamente y con precaución. Se detenían con frecuencia; era evidente que exploraban todos los rincones de los muros y todos los huecos de las puertas. Sin duda Javert había encontrado una patrulla y le había pedido auxilio.
