Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Jean Valjean se encontró en una especie de jardín muy grande, cuyo fondo se perdía en la bruma y en la noche. Sin embargo, se distinguían confusamente varias tapias que se entrecortaban como si hubiese otros jardines más allá.
Es imposible figurarse nada menos acogedor y más solitario que este jardín. No había en él nadie, lo que era propio de la hora; pero no parecía que estuviera hecho para que alguien anduviera por él, ni aún a mediodía.
Lo primero que hizo Jean Valjean fue buscar sus zapatos y calzarse, y después entrar en el cobertizo con Cosette. El que huye no se cree nunca bastante oculto. La niña continuaba pensando en la Thenardier, y participaba de este deseo de ocultarse lo mejor posible. Se oía el ruido tumultuoso de la patrulla que registraba el callejón y la calle, los golpes de las culatas contra las piedras, las voces de Javert que llamaba a los espías que había apostado en las otras callejuelas, y sus imprecaciones mezcladas con palabras que no se distinguían. Al cabo de un cuarto de hora pareció que esta especie de ruido tumultuoso principiaba a alejarse. Jean Valjean no respiraba.
