Los Miserables - Parte 3
Los Miserables - Parte 3 - Sí.
- ¿Estás segura de que no hay nadie donde el vecino?
- No ha estado en todo el día.
- Mejor asegurarse. Hija, toma la vela y ve a su cuarto.
Marius se dejó caer sobre sus manos y rodillas y se arrastró silenciosamente bajo la cama. Apenas se había acurrucado allí, se abrió la puerta, una luz iluminó el cuarto y entró la hija mayor de Jondrette.
Se dirigió directamente hacia un espejo clavado a la pared cerca del lecho. Se empinó en la punta de los pies y se miró. Se alisó el pelo mientras canturreaba con su voz quebrada y sepulcral.
En tanto, Marius temblaba; le parecía imposible que ella no escuchara su respiración.
- ¿Qué pasa? -gritó el padre desde su buhardilla.
- Miro debajo de la cama y de los muebles -contestó ella mientras seguía peinándose-. No hay nadie.
- Entonces, vuelve de inmediato. ¡No perdamos más tiempo!
Ella salió, echando una última mirada al espejo.