Los Miserables - Parte 3
Los Miserables - Parte 3 - Bien, bien; ya decía yo que erais buena gente.
Y volviéndose a la puerta llamó a sus hombres.
- Entrad ya -dijo.
Una escuadra de municipales sable en mano y de agentes armados de garrotes, se precipitó en la habitación.
- ¡Esposas a todos! -gritó Javert.
La Thenardier miró sus manos atadas y las de su marido, se dejó caer en el suelo, y exclamó llorando:
- ¡Mis hijas!
- Están ya a la sombra -dijo Javert.
En tanto, los agentes habían descubierto al borracho dormido detrás de la puerta, y lo sacudían. Se despertó balbuceando:
- ¿Hemos concluido, Jondrette?
- Sí, Boulatruelle -respondió Javert.
Los seis bandidos, atados, conservaban aún sus caras de espectros: tres tiznados de negro, tres enmascarados.
- Conservad vuestras caretas -dijo Javert.
Y pasándoles revista con la mirada de un Federico II en la parada de Postdam, dijo a los tres falsos deshollinadores: