Los Miserables - Parte 3
Los Miserables - Parte 3 Marius había caído en un avispero de talentos, pero, aunque silencioso y grave, no era su inteligencia la menos ágil, ni la menos dotada.
Hasta entonces solitario y aficionado al monólogo y al aparte, por costumbre y por gusto, se quedó como asustado ante esa bandada de pájaros. El vaivén tumultuoso de aquellos ingenios libres y laboriosos confundía sus ideas.
Oía hablar de filosofía, de literatura, de arte, de historia y de religión, de una manera inaudita. Vislumbraba aspectos extraños, y como no los ponía en perspectiva, no estaba seguro de no ver el caos. Al abandonar las opiniones de su abuelo por las de su padre, creyó adquirir ideas claras; pero ahora sospechaba con inquietud que no las tenía. El prisma por el cual lo veía todo empezaba de nuevo a desplazarse.
Parecía que para aquellos jóvenes no había "cosas sagradas". Marius escuchaba, sobre todo, un idioma nuevo y singular, molesto para su alma, aún muy tímida. Ninguno de ellos decía nunca "el emperador", todos hablaban de Bonaparte. Marius estaba asombrado.