Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Pero toda su naturaleza se rebelaba; y su vieja paternidad no podía consentirlo.
- ¡No vendrá! -repetía.
Un día que estaba en lo más profundo de esta tristeza, su antiguo criado Vasco entró y preguntó:
- Señor, ¿podéis recibir al señor Marius?
El viejo se incorporó pálido y semejante a un cadáver que se levanta a consecuencia de una sacudida galvánica. Toda su sangre había refluido a su corazón y murmuró:
- ¿Qué señor Marius?
- No sé -respondió Vasco, intimidado y desconcertado por el aspecto de su amo-. Nicolasa es la que acaba de decirme: ahí está un joven, que dice que es el señor Marius.
El señor Gillenormand balbuceó en voz baja:
- Que entre.
Y permaneció en la misma actitud, con la cabeza temblorosa y la vista fija en la puerta. Se abrió ésta, y entró un joven: era Marius.