Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Al caer la noche, a las nueve en punto, como había prometido a Cosette, estaba en la calle Plumet. Sintió una profunda alegría. Abrió la verja y se precipitó en el jardín.
Cosette no estaba en el sitio en que lo esperaba siempre.
Alzó la vista y vio que los postigos de la ventana estaban cerrados. Dio la vuelta al jardín y vio que estaba desierto. Entonces volvió a la casa, y, perdido de amor, loco, asustado, exasperado de dolor y de inquietud, llamó a la ventana.
- ¡Cosette! -gritó-. ¡Cosette!
Pero no le respondieron. Todo había concluido. No había nadie en el jardín, nadie en la casa. Cosette se había marchado; no le quedaba más que morir. De repente oyó una voz que parecía salir de la calle, y que gritaba por entre los árboles:
- ¡Señor Marius!
- ¿Quién es? -dijo.
- Señor Marius, ¿estáis ahí?
- Sí.
- Señor Marius -prosiguió la voz-, vuestros amigos os esperan en la barricada de la calle Chanvrerie.