Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Un cortejo tumultuoso les seguía; estudiantes, artistas, obreros, hombres bien vestidos, armados de palos y de bayonetas, algunos con pistolas. Un anciano que parecía de mucha edad iba también en el grupo. No tenía armas y corría para no quedarse atrás, aunque parecía pensar en otra cosa y su andar era vacilante.
Era el señor Mabeuf. Courfeyrac lo había reconocido por haber acompañado muchas veces a Marius a su casa.
Conociendo sus costumbres pacíficas y extrañado al verlo en medio de aquel tumulto, se le acercó.
- Señor Mabeuf, volvéos a casa.
- ¿Por qué?
- Porque va a haber jarana.
- Está bien.
- ¡Sablazos, tiros, señor Mabeuf.
- Está bien.
- ¡Cañonazos!
- Está bien. ¿Adónde vais vosotros?
- Vamos a echar abajo el gobierno.
- Está bien.
Y los siguió sin volver a pronunciar una palabra. Su paso se había ido fortaleciendo; algunos obreros le ofrecieron el brazo y lo había rechazado con un movimiento de cabeza. Iba casi en la primera fila de la columna ya. Empezó a correr el rumor de que era un antiguo regicida.