Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 A esa hora Laigle, Joly y Grantaire se encontraban en la, en aquella época, célebre taberna Corinto, situada en la calle de la Chanvrerie desde hacía trescientos años, y cuyos dueños se sucedían de padres a hijos.
Hacia 1830, el dueño murió y su viuda no supo mantener el prestigio de la taberna; la cocina bajó su calidad y el vino, que siempre fue malo, se hizo intomable. Sin embargo, Courfeyrac y sus camaradas continuaron yendo allí, por compasión, decía Laigle.
Ese día los tres amigos comieron y bebieron copiosamente y se burlaron de todo, como de costumbre. De pronto vieron aparecer a un niño de unos diez años, todo despeinado, empapado por la lluvia, y con una gran sonrisa en sus labios. Los miró atentamente y se dirigió sin vacilar a Laigle.
- Un rubio alto me dijo que viniera aquí y dijera al señor Laigle de su parte este mensaje: "ABC". Es una broma, ¿verdad?
- ¿Cómo te llamas? -le preguntó Laigle.
- Navet, soy amigo de Gavroche.
- Quédate con nosotros a almorzar.
- No puedo, voy en el cortejo, soy el que grita ¡abajo Polignac!
Hizo una reverencia y se fue.
- ABC, es decir, entierro de Lamarque -dijo Laigle-. ¿Iremos?