Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Habían dado las diez y aún no llegaba nadie. De súbito en medio de aquella calma lúgubre, se oyó en la barricada una voz clara, juvenil, alegre, que parecía provenir de la calle de Saint-Denis, y que empezó a cantar, con el tono de una antigua canción popular, otra que terminaba por un grito semejante al canto del gallo.
- Es Gavroche -dijo Enjolras.
- Nos avisa -dijo Combeferre.
Una carrera precipitada turbó el silencio de la calle desierta; Gavroche saltó con agilidad y cayó en medio de la barricada, sofocado y gritando:
- ¡Mi fusil! ¡Ahí están!
Un estremecimiento eléctrico recorrió toda la barricada; y se oyó el movimiento de las manos buscando las armas.
- ¿Quieres mi carabina? -preguntó Enjolras al pilluelo.
- Quiero el fusil grande -respondió Gavroche.
Y cogió el fusil de Javert.
Cuarenta y tres insurgentes estaban arrodillados en la gran barricada, con las cabezas a flor del parapeto, los cañones de los fusiles y de las carabinas apuntando hacia la calle. Otros seis comandados por Feuilly se habían instalado en las dos ventanas.