Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Todo esto sucedió en medio del humo, y Marius apenas lo notó. Sin embargo, había visto confusamente el fusil que le apuntaba y aquella mano que lo había tapado; había oído también el tiro; pero en tales momentos, todas las cosas que se ven son nebulosas, y se siente uno impulsado hacia otra sombra mayor.
Los insurgentes, sorprendidos pero no asustados, se habían reorganizado. Por ambas partes se apuntaban a quemarropa; estaban tan cerca que podían hablarse sin elevar la voz. Cuando llegó ese momento en que va a saltar la chispa, un oficial con grandes charreteras extendió la espada y dijo:
- ¡Rendid las armas!
- ¡Fuego! -respondió Enjolras.
Las dos detonaciones partieron al mismo tiempo y todo desapareció en una nube de humo. Cuando se disipó el humo, se vio por ambos lados heridos y moribundos, pero los combatientes ocupaban sus mismos sitios y cargaban sus armas en silencio.
De repente se oyó una voz fuerte que gritaba:
- ¡Retiraos, o hago volar la barricada!