Los Miserables - Parte 4
Los Miserables - Parte 4 Pero, absorto en sus luchas interiores, no hizo caso.
Más tarde, cuando se paseaba de un lado a otro, meditando, su mirada se fijó en algo extraño. Vio enfrente de sí, en un espejo inclinado que estaba sobre el aparador, estas tres líneas que leyó perfectamente:
"Amor mío: Mi padre quiere que partamos en seguida. Estaremos esta noche en la calle del Hombre Armado, número 7. Dentro de ocho días iremos a Londres. Cosette, 4 de junio."
Jean Valjean se detuvo aturdido.
¿Qué había sucedido? Cosette al llegar había puesto su carpeta sobre el aparador, delante del espejo, y en su dolorosa agonía la dejó olvidada allí sin notar que estaba abierta precisamente en la hoja de papel secante que había empleado para secar la carta.
Lo escrito había quedado marcado en el secante. El espejo reflejaba la escritura.
Jean Valjean se sintió desfallecer, dejó caer la carpeta y se recostó en el viejo sofá, al lado del aparador, con la cabeza caída, la vista vidriosa. Se dijo entonces que la luz del mundo se había apagado para siempre, que Cosette había escrito aquello a alguien, y oyó que su alma daba en medio de las tinieblas un sordo rugido.