Los Miserables - Parte 5
Los Miserables - Parte 5 Al día siguiente, cuando empezaba a oscurecer, Jean Valjean llamó a la puerta cochera de la casa del señor Gillenormand. Vasco lo recibió; se encontraba allí como si cumpliera órdenes especiales.
- El señor barón me encargó que os pregunte si queréis subir o quedaros abajo.
- Quedarme abajo -respondió Jean Valjean.
Vasco, respetuoso como siempre, abrió la puerta de la sala.
- Voy a avisar a la señora -dijo.
La habitación en que Jean Valjean entró era una especie de subterráneo abovedado y húmedo, con el suelo de ladrillos rojos, que servía a veces de bodega y que daba a la calle; tenía una pequeña ventana que permitía apenas el paso a unos míseros rayos de luz.
La sala, pequeña y de techo bajo, estaba sucia; se veían unas cuantas botellas vacías, amontonadas en un rincón. La pared estaba descascarada; en el fondo había una chimenea encendida, lo cual indicaba que se contaba con la respuesta de Jean Valjean. A cada lado de la chimenea había un sillón, y entre los dos sillones, a modo de alfombra, una vieja bajada de cama, que mostraba más trama que lana. El alumbrado de la habitación consistía en la llama de la chimenea y el crepúsculo de la ventana.
