Los Miserables - Parte 5
Los Miserables - Parte 5 - No hay duda que serÃa delicioso vivir juntos. Tenéis árboles llenos de pájaros. Me pasearÃa las horas con Cosette. ¡Es grata la vida en compañÃa de las personas que uno quiere, darles los buenos dÃas, oÃrse llamar en el jardÃn! Cada cual cultivarÃa un pequeño trozo. Ella me harÃa comer sus fresas, y yo le harÃa coger mis rosas. SerÃa delicioso pero…
Se detuvo, y luego dijo bajando más la voz:
- Es una pena.
La lágrima no cayó sino que entró de nuevo en la órbita y la reemplazó una sonrisa.
Cosette tomó las manos del anciano entre las suyas.
- ¡Dios mÃo! -exclamó-. Vuestras manos me parecen más frÃas que antes, ¿os sentÃs mal?
- ¿Yo? No -respondió Jean Valjean-, me siento bien. Sólo que…
Se detuvo.
- ¿Sólo qué?
- Sólo que me estoy muriendo.
Cosette y Marius se estremecieron.
- ¡Muriendo! -exclamó Marius.
- SÃ -dijo Jean Valjean.
Respiró y sonriéndose repuso:
- Cosette, ¿no estabas hablando? Continúa, háblame más. ¿Conque el gato se comió a tu petirrojo? Habla, ¡déjame oÃr tu voz!