Los Miserables - Parte 5
Los Miserables - Parte 5 Se oyó un ruido en la puerta. Era el médico que entraba.
- Buenos días y adiós, doctor -dijo Jean Valjean-. Estos son mis pobres hijos.
Marius se acercó al médico y lo miró anhelante. El médico le respondió con una expresiva mirada. Jean Valjean se volvió hacia Cosette y se puso a contemplarla como si quisiera atesorar recuerdos para una eternidad. En la profunda sombra donde ya había descendido, aún le era posible el éxtasis mirando a Cosette. La luz de aquel dulce rostro iluminaba su pálida faz. El médico le tomó el pulso.
- ¡Ah! ¡Os necesitaba tanto! -dijo el anciano dirigiéndose a Cosette y a Marius.
E inclinándose al oído del joven, añadió muy bajo:
- Pero ya es demasiado tarde.
Sin apartar casi los ojos de Cosette, miró al médico y a Marius con serenidad. Se oyó salir de su boca esta frase apenas articulada:
- Nada importa morir, pero no vivir es horrible.