Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 - ¡Vamos! -añadió Magdalena-, ¡veinte luises!
El mismo silencio.
- No es buena voluntad lo que les falta -dijo una voz.
El señor Magdalena se volvió y reconoció a Javert. No lo había visto al llegar.
Javert continuó:
- Es la fuerza. Sería preciso ser un hombre muy fuerte para hacer la proeza de levantar un carro como ése con la espalda.
Y mirando fijamente al señor Magdalena, continuó recalcando cada una de las palabras que pronunciaba:
- Señor Magdalena, no he conocido más que a un hombre capaz de hacer lo que pedís.
Magdalena se sobresaltó.
Javert añadió con tono de indiferencia, pero sin apartar los ojos de los de Magdalena:
- Era un forzado.
- ¡Ah! -dijo Magdalena.
- Del presidio de Tolón.
Magdalena se puso pálido.
Mientras tanto el carro se iba hundiendo lentamente. Fauchelevent gritaba y aullaba:
- ¡Que me ahogo! ¡Se me rompen las costillas! ¡Una grúa! ¡Cualquier cosa! ¡Ay!