Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 Había pasado la noche y la mañana buscando información; ahora lo sabía todo. Conocía todos los dolorosos pormenores de la historia de la joven. Se apresuró a escribir a los Thenardier. Fantina les debía ciento veinte francos; les envió trescientos, diciéndoles que se pagaran con esa suma y que enviaran inmediatamente a la niña a M., donde la esperaba su madre.
Esta cantidad deslumbró a Thenardier.
- ¡Diablos! -dijo a su mujer-. No hay que soltar a la chiquilla. Este pajarito se va a transformar en una vaca lechera para nosotros. Adivino lo que pasó: algún inocentón se ha enamoriscado de la madre.
Contestó enviando una cuenta de quinientos y tantos francos, muy bien hecha, en la que figuraban gastos de más de trescientos francos en dos documentos innegables: uno del médico y otro del boticario que habían atendido en dos largas enfermedades a Eponina y a Azelma. Los arregló con una simple sustitución de nombres.
El señor Magdalena le mandó otros trescientos francos y escribió: "Enviad en seguida a Cosette".
- ¡Vamos bien! -dijo Thenardier-. No hay que soltar a la chiquilla.
En tanto Fantina no se restablecía y continuaba en la enfermería.