Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 - ¡Ya estoy bien! ¡Os digo que estoy bien! ¡Este médico es un burro, no entiende nada! ¡Lo único que quiero es ver a mi hija!
- Ya veis -dijo el médico- cómo os agitáis. Mientras sigáis asÃ, me opondré a que veáis a la niña. No basta que la veáis, es preciso que viváis para ella. Cuando estéis tranquila, os la traeré yo mismo.
La pobre madre bajó la cabeza.
- Señor doctor, os pido perdón; os pido perdón humildemente. Esperaré todo el tiempo que queráis, pero os aseguro que no me hará mal ver a Cosette. Ya no tengo temperatura, casi estoy sana. Pero no me moveré para contentar a los que me cuidan, y cuando vean que estoy tranquila dirán: hay que traerle su hija a esta mujer.
El señor Magdalena se sentó en una silla junto a la cama. Fantina se volvió a él, esforzándose por parecer tranquila.
- ¿Habéis tenido buen viaje, señor alcalde? Decidme sólo cómo está. ¡Cuánto deseo verla! ¿Es bonita?
El señor Magdalena tomó su mano y le dijo con dulzura:
- Cosette es bonita, y está bien, pero tranquilizaos. Habláis con mucho apasionamiento y eso os hace toser.