Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 - Es que… Quiero que me escuchéis vos solo.
- ¡Y a mà qué me importa!
- Concededme tres dÃas -susurró Jean Valjean-. Tres dÃas para ir a buscar la hija de esta desdichada. Pagaré lo que sea, me acompañaréis si queréis.
- ¿Bromeas? -exclamó Javert, hablando en voz muy alta-. ¡Vaya, no lo creÃa tan estúpido! Me pides tres dÃas para escaparte. ¿Dices que es para ir a buscar a la hija de esa mujer? ¡Qué gracioso!
Y se echó a reÃr a carcajadas. Fantina se estremeció.
- ¡Ir a buscar a mi hija! -exclamó-. ¿Que no está aqu� ¿Dónde está Cosette? ¡Quiero a mi hija, señor Magdalena! ¡Señor alcalde, por favor!
Javert dio una patada en el suelo. Miró fijamente a Fantina y dijo cogiendo nuevamente la corbata, la camisa y el cuello de Jean Valjean.
- ¡Cállate tú, bribona! ¡Qué paÃs de porquerÃa es éste donde los presidiarios son magistrados y donde se trata a las prostitutas como a condesas! Pero todo va a cambiar, ya verás. Te repito que aquà no hay señor Magdalena, ni señor alcalde. Sólo hay un ladrón, un bandido, un presidiario llamado Jean Valjean, y yo lo tengo en mis manos. Es todo lo que hay aquÃ.