Los Miserables - Parte 1
Los Miserables - Parte 1 La fisonomía del obispo tomó de repente la expresión de dulzura propia de las personas hospitalarias:
- A la mesa -dijo con viveza, según acostumbraba cuando cenaba con algún forastero; e hizo sentar al hombre a su derecha. La señorita Baptistina, tranquila y naturalmente, tomó asiento a su izquierda.
El obispo bendijo la mesa, y después sirvió la sopa según su costumbre. El hombre empezó a comer ávidamente.
- Me parece que falta algo en la mesa -dijo el obispo de repente.
La señora Magloire no había puesto más que los tres cubiertos absolutamente necesarios. Pero era costumbre de la casa, cuando el obispo tenía algún convidado, poner en la mesa los seis cubiertos de plata. Esta graciosa ostentación de lujo era casi una niñería simpática en aquella casa tranquila y severa, que elevaba la pobreza hasta la dignidad.
La señora Magloire comprendió la observación, salió sin decir una palabra, y un momento después los tres cubiertos pedidos por el obispo lucían en el mantel, colocados simétricamente ante cada uno de los tres comensales.