Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Es un edificio de la transición. El arquitecto sajón acababa de levantar los primeros pilares de la nave cuando la ojiva, que venía de la cruzada, se posó con aires de conquistadora sobre aquellos anchos capiteles románicos concebidos para sostener únicamente arcos de medio punto. La ojiva, dueña y señora desde entonces, construyó el resto de la iglesia. Sin embargo, inexperta y tímida en sus inicios, se acampana, se ensancha, se contiene y no se atreve aún a elevarse en forma de flechas y lanzas como lo hizo más adelante en tantas maravillosas catedrales. Se diría que se resiente de la cercanía de los pesados pilares románicos.
Por lo demás, esos edificios de la transición del románico al gótico no poseen menos valor para el estudio que los tipos puros. Expresan un matiz del arte que, de no ser por ellos, se habría perdido. Es el injerto de la ojiva en el arco de medio punto.