Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Allí es donde, tras su carrera triunfal y desenfrenada por torres y galerías, Quasimodo había depositado a Esmeralda. Mientras aquella carrera había durado, la muchacha no había recobrado el sentido, estaba medio adormilada y medio despierta, lo único que sentía era que subía, que flotaba en el aire, que volaba, que algo la elevaba por encima de la tierra. De vez en cuando oía la risa sonora y la voz potente de Quasimodo en su oído; entreabría entonces los ojos y veía confusamente debajo de ella un París salpicado de cientos de tejados de pizarra y de tejas, como un mosaico rojo y azul, y sobre su cabeza la cara horrible y alegre de Quasimodo. Sus párpados se cerraban de nuevo tras esta visión; creía que todo había terminado, que la habían ejecutado durante su desvanecimiento y que el deforme espíritu que había presidido su destino se había apoderado de ella y se la llevaba. No se atrevía a mirarlo y se dejaba hacer.








👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker