Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —Se la enviaremos —dijo el rey con un falso aire de seriedad—. SÃ, claro que se la enviaremos. El baile es nuestro amigo. ¡Seis mil! Son unos bribones muy decididos. La audacia es formidable, y nos enfurece sobremanera. Pero esta noche tenemos poca gente disponible. Lo dejaremos para mañana por la mañana.
El compadre Jacques protestó:
—¡Ha de ser ahora mismo, sire! Si no, la bailÃa tendrá veinte veces tiempo de ser saqueada, el señorÃo violado y el baile colgado. ¡Por Dios, sire, enviad ayuda antes de mañana!
El rey lo miró a la cara.
—Os he dicho que mañana por la mañana.
Era una de esas miradas que no admiten réplica.
Tras un silencio, Luis XI elevó de nuevo la voz:
—Compadre Jacques, vos debéis de saberlo. ¿Cuál era…? ¿Cuál es —rectificó— la jurisdicción feudal del baile?