Ultimo dia de un condenado a muerte
Ultimo dia de un condenado a muerte Estas páginas los desengañarán. Si un día son publicadas, harán que su mente se detenga algunos instantes sobre los sufrimientos del espíritu; pues son éstos los que ellos no llegan a sospechar. Se sienten triunfantes de poder matar casi sin que el cuerpo sufra. ¡Porque es de eso de lo que se trata! ¡Qué cosa es el dolor físico junto al dolor moral! ¡Horror y piedad, leyes hechas así! El día vendrá, y quizá estas memorias, los últimos confidentes de un miserable, habrán contribuido a ello…
A no ser que después de mi muerte el viento del patio juegue con estos trozos de papel ensuciados de barro, o que vayan a pudrirse bajo la lluvia, pegados como estrellas a la ventana rota de un carcelero.
VII
Que lo que aquí escribo pueda ser útil a otros algún día, que detenga al juez preparado para juzgar, que salve a los infelices, inocentes o culpables, de la agonía a la cual estoy condenado, ¿para qué? ¿De qué sirve? ¿Qué importa? Cuando me hayan cortado la cabeza, ¿qué más me da que corten otras? ¿Será posible que se me hayan ocurrido realmente estas locuras? ¡Echar abajo el cadalso después de haber subido en él! Os pregunto qué beneficio puedo sacar de ello.