Ultimo dia de un condenado a muerte
Ultimo dia de un condenado a muerte El sol, la primavera, los campos llenos de flores, los pájaros que se despiertan al amanecer, las nubes, los árboles, la naturaleza, la libertad, la vida, ¡nada de esto me pertenece ya!
¡Ah! ¡Es a mà a quien habrÃa que salvar! ¿Será cierto que eso es imposible, que habré de morir mañana, quizá hoy mismo, que eso es asÃ? ¡Dios mÃo! ¡Qué horrible idea! ¡Es para romperse la cabeza contra el muro del calabozo!
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VIII
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Hagamos la cuenta de lo que me queda:
Tres dÃas de aplazamiento después del fallo pronunciado en el recurso de casación.
Ocho dÃas de olvido en el estrado de la sala de Audiencias, después de los cuales las «piezas de autos», como las llaman, son enviadas al ministerio.
Quince dÃas de espera en el despacho del ministro, que no sabe ni siquiera que las piezas existen, y que se supone, sin embargo, que debe transmitirlas, después de examinarlas, a la corte de casación.
AllÃ, clasificación, numeración, registro; pues la guillotina está saturada, y nadie debe pasar antes de que sea su turno.
Quince dÃas para vigilar que no haya atropellos.