El jugador
El jugador Uno de ellos, un hombre de porte imponente conocido como Sorrin Halk, se acercó a Gurgeh con una copa en la mano. —He escuchado mucho sobre ti —dijo, evaluándolo con una mirada incisiva—. Un jugador formidable, pero ingenuo. —¿Ingenuo? —replicó Gurgeh, sintiendo la provocación. —¿De verdad crees que ganar aquà es suficiente? Este juego no se trata solo de habilidad, sino de voluntad. Para gobernar Azad, debes estar dispuesto a ensuciarte las manos.
La conversación lo dejó inquieto. Mientras regresaba al alojamiento, Mawhrin-Skel apareció flotando junto a él, su campo de luz parpadeando en tonos burlones. —Te están tentando, Gurgeh —dijo el dron con una risita metálica—. Lo mejor de todo es que creo que te gusta. —Cállate, Mawhrin-Skel. —¿Por qué? Sabes que tengo razón. Este juego está cambiándote. Estás dejando de ser un espectador para convertirte en parte de su maquinaria.
A pesar de su resistencia, Gurgeh sabÃa que habÃa algo de verdad en esas palabras. En cada partida, sentÃa cómo el poder del tablero se extendÃa más allá del juego. Comenzaba a disfrutarlo.
Sin embargo, una sombra seguÃa rondando en su mente. ¿Hasta dónde estaba dispuesto a llegar para ganar?