Pensad en flebas
Pensad en flebas Claro que la conocÃa. Un grupo de bastardos sin lealtad, sin moral, sin escrúpulos. Asesinos, piratas, saqueadores. Gente que solo trabajaba para el mejor postor. Y si los idiranos los habÃan contratado, era solo cuestión de tiempo antes de que les traicionaran.
Pero Horza también sabÃa jugar ese juego.
—Está bien —dijo—. Los encontraremos. Pero cuando esto acabe, quiero mi recompensa.
Jandraligeli mostró sus colmillos en lo que podrÃa haber sido una sonrisa.
—Si vives lo suficiente, la tendrás.
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El "Clear Air Turbulence" era un amasijo de metal, manchas de óxido y modificaciones ilegales. Atracado en una luna olvidada, su casco parecÃa una cicatriz flotando en el espacio. Horza cruzó la rampa de abordaje sintiendo la mirada de los mercenarios clavándose en él.
Kraiklyn, su lÃder, los esperaba en el puente. Delgado, con cicatrices por todo el rostro y un ojo biónico que zumbaba con cada movimiento.
—¿Y tú eres el pasajero especial? —preguntó, con una sonrisa que nunca llegó a sus ojos.
Horza se encogió de hombros.
—Solo estoy aquà por el viaje.
Kraiklyn soltó una carcajada.
—Eso dicen todos. Hasta que el viaje los mata.