Casa de Muñecas
Casa de Muñecas HELMER
Imagínate que ocurre algo así… Entonces, ¿qué?
NORA
Si ocurriese algo tan horrible, lo mismo me daría estar entrampada que no.
HELMER
Sí, pero ¿y los que me hubieran dado el préstamo?
NORA
¿Ellos? ¿Quién se va a preocupar por unos desconocidos?
HELMER
¡Nora, Nora, no puedes negar que eres mujer! No, en serio, Nora; ya sabes lo que pienso sobre el asunto. ¡Ni deudas ni préstamos! Hay algo de servil, de turbio, en el hogar que se mantiene de préstamos y de deudas. Hasta ahora hemos resistido, como dos valientes, y así seguiremos haciendo el tiempo que nos falta.
NORA (Dirigiéndose a la estufa.)
Sí, como tú quieras, Torvald.
HELMER (Siguiéndola.)
Bueno, bueno, que no arrastre las alas la pequeña alondra. ¿Eh? Que no se enfurruñe la ardilla. (Saca la cartera.) Nora, ¿qué es lo que tengo aquí?
NORA (Volviéndose rápidamente.)
¡Dinero!
HELMER