Casa de Muñecas
Casa de Muñecas Supongo, Hedda, que un hombre… una mañana… después de una noche de delirio y de orgía, regresa a casa de la madre de su hijo y le dice: Oye… he estado en tal y cual sitio. Aquí y allá. Y llevaba conmigo a nuestro hijo. Aquí y allá. He perdido al niño. Así: perdido. Ni idea de dónde ha ido a parar. Ni en manos de quién está.
HEDDA
Pero… al fin y al cabo… era sólo un libro.
LOVBORG
El alma entera de Thea estaba en él.
HEDDA
Sí, lo comprendo.
LOVBORG
Y también comprenderá que no puede haber un futuro común para nosotros dos.
HEDDA
¿Y qué camino va usted a seguir?
LOVBORG
Ninguno. Sólo poner fin a todo. Cuanto antes, mejor.
HEDDA (Acercándose un paso.)
Eilert Lovborg… escuche… ¿no podría hacerlo con… con belleza?
LOVBORG
¿Con belleza? (Sonríe.) Coronado de pámpanos, como usted me veía en tiempos…