Casa de Muñecas
Casa de Muñecas HEDDA
Oh, no. Los pámpanos… ya no creo en ellos. Pero con belleza, de todas formas. ¡Por una vez siquiera!… ¡Adiós! Debe marcharse ahora. Y no volver.
LOVBORG
Adiós, señora. Y salude a Jorge Tesman de mi parte.
(Se dispone a marcharse.)
HEDDA
¡No, espere! Debe llevarse un recuerdo mío.
(Se dirige al escritorio y abre el estuche de las pistolas. Vuelve junto a LOVBORG con una de ellas.)
LOVBORG (Mirando a ella.)
¿Esto? ¿Es éste el recuerdo?
HEDDA (Asintiendo lentamente.)
¿No la reconoce? En cierta ocasión fue apuntada contra usted.
LOVBORG
Debió usted haberla usado entonces.
HEDDA
¡Tome! Úsela ahora.
LOVBORG (Guardando la pistola en el bolsillo del pecho.)
¡Gracias!
HEDDA
Y hágalo con belleza, Eilert Lovborg. ¡Prométamelo!