En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3)
En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3) Las palabras se filtran por las paredes del palacio, y llegan a los oídos menos adecuados. Gaspar, que observa desde la distancia, entiende que ha encontrado la grieta perfecta. No atacará a Arnau directamente: lo hará a través de su debilidad. Marina.
La tensión en el hogar Estanyol se hace insoportable. Sofia intenta mediar. Sabe lo que significa una hija enamorada, pero también sabe que en esta corte una sola decisión mal tomada puede costar una reputación, unas tierras, una vida.
Arnau estalla.
—¡No toleraré deshonra bajo este techo! ¡Ni amoríos clandestinos ni promesas sin permiso!
—¿Qué sabéis vos del amor, si solo conocéis la guerra? —le lanza Marina como un puñal.
La ruptura entre ellos se vuelve inevitable. Marina escapa una noche, tras una discusión feroz, buscando en su amante un refugio que pronto se revela inestable. Las alianzas políticas del joven son ambiguas. Sus enemigos, muchos. Y su seguridad, una ilusión.
Mientras tanto, el reino comienza a agrietarse. Alfonso, cansado, empieza a delegar demasiado. Sus decisiones favorecen a quienes tienen el oro, no la lealtad. Y eso siempre ha sido el terreno de Gaspar.