En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3)
En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3) Y mientras la joven se aventura a descubrir lo que es el amor en un mundo hecho de pactos y secretos, Arnau se cierra más. Su sentido de la lealtad es tan férreo que lo ciega. Su instinto protector, tan poderoso que lo vuelve tirano. Y su mayor enemigo, tan cercano que apenas necesita moverse para atacar.
Gaspar no ha terminado. Lo mejor de su plan aún está por venir.
La primavera napolitana trae consigo más que el perfume de los naranjos. También florecen los secretos. Y algunos, como los de Marina, germinan con una fuerza que ni Arnau, con toda su autoridad, puede contener.
Marina, ahora una joven decidida y despierta, ha cruzado los lÃmites que su padrastro marcó con hierro. Se ha enamorado. Su amor, tan puro como imprudente, recae sobre quien no debÃa. No por deshonra, sino por polÃtica. El joven que ha conquistado su corazón no tiene el linaje, ni los aliados, ni el permiso del conde de Navarcles. Pero sà tiene algo más peligroso: la honestidad.
—Si mi amor por ti es pecado, entonces arderé con gusto —le susurra él bajo la sombra de los cipreses del jardÃn.