En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3)
En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3) —No soy una niña. Y no soy tonta.
Arnau ve crecer a Marina como quien observa un campo minado: cada paso que da lo acerca más al desastre, al escándalo, a la pérdida. Mientras tanto, las noticias que llegan desde el sur del reino son cada vez más preocupantes. Nobles que se declaran en contra de Alfonso, alianzas rotas, traiciones que se multiplican.
Gaspar, invisible pero presente, se mueve como un depredador silencioso. Empieza a infiltrar rumores en la corte: que Arnau no es tan fiel, que su esposa, Sofia, se cartea con enemigos, que sus tierras están mal administradas. Todo se basa en medias verdades. Pero la corte vive del cuchicheo.
Sofia, mientras tanto, trata de mantener el equilibrio familiar y polÃtico. Sabe que Gaspar los está cercando, pero también sabe que enfrentarlo directamente solo acelerarÃa su caÃda. Marina, por su parte, comienza a escribir cartas, a leer más allá de lo permitido, a preguntar lo que nadie se atreve a responder.
—¿Por qué no podemos confiar en nadie, madre?
—Porque nadie en esta ciudad entrega sin esperar algo a cambio.
En las sombras del jardÃn, entre fuentes y arbustos bien podados, Marina empieza a encontrarse con alguien. Al principio es solo una conversación robada al anochecer. Luego, una promesa. Luego, algo más.