En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3)
En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3) Ha ganado la guerra, pero a un precio que no se puede pagar con tÃtulos ni tierras. Su cuerpo lleva las cicatrices de los combates, pero su alma... su alma ha cambiado. Ya no busca justicia. Ni venganza. Solo quiere paz. La paz de los que han sobrevivido a lo imposible.
Sofia, siempre firme, lo abraza sin palabras. Ambos lo saben: no volverán a ser quienes fueron. Pero están vivos. Y Marina, su hija, camina ahora con la cabeza en alto. Ha sido marcada por la violencia, sÃ, pero también por una fortaleza indomable que le permitirá construir un mundo distinto.
—¿Y ahora? —le pregunta Paolo, con quien ha compartido más que heridas.
—Ahora construimos —responde ella.
El palacio Estanyol se mantiene en pie, no como sÃmbolo de nobleza, sino como refugio. Las armas han sido enterradas. Los aliados se han dispersado. Y la ciudad vuelve a pertenecer a los que la caminan, la viven, la aman.
Arnau cabalga una última vez por la costa. Mira el mar, el mismo que lo vio llegar lleno de gloria y lo despide ahora lleno de cicatrices. Ha hecho lo que debÃa. Ha protegido a los suyos. Ha luchado por algo más que un rey.
Marina, a su lado, aprieta los puños.
—Nunca más —dice.