En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3)
En el amor y en la guerra (La catedral del mar 3) Ella lo mira, sin lágrimas, solo con esa determinación que heredó sin saberlo. Se abrazan como si el tiempo no existiera, como si el mundo no ardiera a su alrededor.
Gaspar escapa. No por cobardÃa, sino por cálculo. Sabe que el golpe no ha sido definitivo. Pero esta vez ha subestimado el corazón de su enemigo.
Nápoles se cubre de humo. No es la guerra de las coronas. Es la guerra de los hombres que han perdido todo... y todavÃa están de pie.
El fuego no solo destruye. También purifica.
Semanas después del asalto a Sant’Elmo, la ciudad comienza a respirar de nuevo. Las calles que antes temblaban bajo el peso de la represión, ahora murmuran nombres que habÃan sido silenciados: Arnau. Marina. Estanyol.
Gaspar ha huido. No ha sido derrotado completamente, pero ha perdido su centro de poder. Su nombre ya no inspira miedo, sino desprecio. El rey Alfonso, presionado por la revuelta popular y por sus propios consejeros, ha optado por no intervenir. El silencio del monarca es el castigo más frÃo: Gaspar ya no existe para la corona.
Arnau, sin embargo, no celebra.
