El hombre mediocre
El hombre mediocre Por eso el genio moral es incompleto mientras, no actúa; la simple visión de ideales magnÃficos no implica la santidad, que está en el ejemplo, más bien que en la doctrina, siempre que implique creación original. Los titulados santos de ciertas religiones rara vez son creadores son simples virtuosos o alucinados, a quienes el interés del culto y la polÃtica eclesiástica han atribuido una santidad nominal. En la historia del sentimiento religioso sólo son genios los que fundan o transmutan, pero de ninguna manera los que organizan órdenes, establecen reglas, repiten un credo, practican una norma o difunden un catecismo.
El santoral católico es irrisorio. Junto a pocas vidas que merecen la hagiografÃa de un Fra Domenico Cavalca, muchas hay que no interesan al moralista ni al psicólogo; numerosas tientan la curiosidad de los alienistas y otras sólo revelan el interesado homenaje de los concilios al fanatismo localista de ciertos rebaños industrioso.