Nuestro lugar en el mundo
Nuestro lugar en el mundo Pese a todo, no se alejan. Se necesitan más que nunca. Luka intenta hacer las paces no solo con Nora, sino con la versión de sà mismo que tanto detesta. Nora, contra todo pronóstico, comienza a confiar en él. Un poco. Lo suficiente como para dejarlo entrar a ese espacio donde ha guardado su miedo.
Ambos están en un terreno delicado. Cada palabra puede ser una bomba. Cada silencio, un abismo. Pero es en ese espacio, cargado de tensión y verdades a medias, donde comienzan a reconstruirse.
Juntos. Aunque todavÃa no lo sepan.
Luka y Nora caminan por una cuerda floja, y durante unas semanas, logran mantener el equilibrio. Entre ellos, se instala algo parecido a la paz. No es una calma plena, pero es real. Una tregua. Y por primera vez, disfrutan de esa complicidad sin sentir que deben pedir perdón por ello.
La convivencia empieza a parecer un refugio. Comparten canciones, cafés a medias, discusiones absurdas y silencios cómodos. Luka baja la guardia. Nora también. Empiezan a conocerse en serio, sin máscaras. Hay gestos pequeños, casi invisibles, que delatan cuánto se cuidan sin admitirlo.
—No me gustas —le dice Nora, en una de esas noches donde el alcohol suelta verdades a medias.