Fundación
Fundación Los dÃas en Términus se volvÃan más tensos. La Fundación, aún en su etapa inicial, enfrentaba su primera gran amenaza: los planetas vecinos comenzaban a volverse hostiles. Sin la sombra del Imperio para mantener el orden, los reinos cercanos ahora miraban a Términus como un objetivo fácil.
—Estamos rodeados de depredadores —dijo Salvor Hardin, el joven alcalde de Términus, mientras observaba el mapa estelar—. Cada uno de esos planetas quiere lo que tenemos: tecnologÃa y conocimiento.
La tensión crecÃa con cada amenaza de invasión. Los colonos estaban aterrados. No tenÃan ejército ni flota. Sus herramientas eran libros y datos, no blásters ni naves de guerra.
En una reunión del consejo, los lÃderes de la Fundación discutÃan acaloradamente.
—Necesitamos armas —gritó uno de ellos—. Si no podemos defendernos, estamos perdidos.
Salvor Hardin permanecÃa sentado, sereno, como si las palabras rebotaran contra una pared invisible. Finalmente, habló.
—La violencia no es nuestra única herramienta. Tenemos algo más poderoso.
—¿Y qué es eso? —preguntó un hombre, cruzando los brazos con escepticismo.
