Fundación
Fundación Esa noche, Hardin caminó por las calles de la ciudad. La gente lo saludaba con respeto, pero él sabía que la amenaza no había terminado. Las crisis no eran eventos únicos; eran pruebas constantes, y cada victoria solo traía consigo nuevos desafíos.
En una esquina, encontró a Pirenne, solo y pensativo.
—Parece que tu diplomacia volvió a funcionar —dijo Pirenne, con un tono casi sarcástico.
Hardin sonrió ligeramente.
—La próxima vez, puede que no tengamos tanta suerte.
Ambos hombres miraron hacia el cielo, donde las estrellas brillaban indiferentes a sus luchas. En ese momento, Hardin comprendió que el plan de Seldon nunca había sido un camino fácil. Era un campo de batalla, y ellos apenas estaban comenzando a luchar.
El salón era amplio, iluminado por luces frías y rodeado de pantallas que proyectaban mapas de la galaxia. En el centro, un holograma de Hari Seldon apareció de repente. Era como si su voz viajara a través de los siglos, hablando a quienes vivían las primeras grandes crisis de su plan.
