Fundación
Fundación La Fundación, reforzada por sus recientes victorias, comenzó a expandir su influencia. Los planetas vecinos, que antes eran amenazas, ahora buscaban alianzas. En lugar de depender del Imperio, las colonias de la periferia empezaron a depender de Términus. Los sacerdotes entrenados por la Fundación seguían difundiendo tecnología disfrazada de religión, pero había algo más profundo en juego: la idea de que la Fundación representaba el futuro.
Sin embargo, no todos estaban dispuestos a aceptar este nuevo equilibrio. En un rincón de la galaxia, un gobernador renegado del Imperio, llamado Ansel Dereth, planeaba recuperar el control. Su flota, aunque pequeña, estaba equipada con la tecnología de guerra más avanzada que el Imperio podía ofrecer.
—No permitiremos que una colonia insignificante dicte el destino de la galaxia —dijo Dereth a sus oficiales, su voz resonando como un trueno en la sala de mando de su nave insignia—. Términus caerá.
La noticia llegó rápidamente a la Fundación. Los preparativos comenzaron de inmediato. Pero Hardin sabía que esta vez no bastaría con ilusiones o diplomacia. Esta era una amenaza real, y si fallaban, todo lo que habían construido se derrumbaría.
En una reunión estratégica, Gaal Dornick, que había regresado a Términus tras años de ausencia, propuso una idea arriesgada.