Fundación
Fundación —¿Incluso esto? ¿El juicio? ¿El exilio?
Seldon sonrió.
—El Imperio cree que me está desterrando. Pero en realidad, nos está dando exactamente lo que necesitamos: libertad para actuar sin interferencias.
El dÃa de la partida llegó. Las naves se alistaron en la penumbra de los hangares subterráneos. Cada contenedor estaba lleno de datos, herramientas y esperanzas. Cuando la nave de Seldon despegó, Gaal sintió que algo se rompÃa dentro de él. Dejaban atrás el centro de la civilización, sabiendo que no volverÃan a verlo como era.
—Este es solo el principio —dijo Seldon, con los ojos fijos en las estrellas mientras Trántor se hacÃa más pequeño en la distancia—. Lo peor está por venir.
Términus los esperaba, pero también las primeras pruebas. Y en el horizonte, las sombras del Imperio comenzaban a moverse.
El planeta Términus no era más que un punto remoto en la vastedad de la galaxia, un mundo frÃo, cubierto de tierra árida y rocas que apenas prometÃan sustento. AllÃ, en ese rincón olvidado por el Imperio, Hari Seldon y su equipo comenzaron a construir su Fundación.
