MarÃa
MarÃa Emma volvió a interrumpir el silencio que habÃa seguido al diálogo anterior para decirme:
—Tránsito, LucÃa y Braulio estuvieron aquà esta tarde y sintieron mucho no encontrarte: te dejaron muchas saludes. Nosotras habÃamos pensado ir a verlos el domingo próximo: se han manejado tan finamente durante la enfermedad de papá.
—Iremos el lunes, que ya estaré yo aquà —le repuse.
—Si hubieras visto lo que se entristecieron cuando les hablé de tu viaje a Europa…
MarÃa me ocultó el rostro volviéndose como a buscar algo en la mesa inmediata, mas ya habÃa yo visto brillar las lágrimas que ella intentaba ocultarnos.
Estéfana vino en aquel momento a decirle que mi madre la llamaba.
Paseábame en el comedor con la esperanza de poder hablar a MarÃa antes de que se retirase. Emma me dirigÃa algunas veces la palabra como para distraerme de las penosas reflexiones que conocÃa me estaban atormentando.