MarÃa
MarÃa Siguió haciendo una larga enumeración de las ventajas que proporciona el dormir poco; a todo lo cual podrÃa habérsele contestado que lo que él llamaba dormir poco no era otra cosa que dormir mucho empezando temprano; pues confesaba que tenÃa por hábito acostarse a las siete u ocho de la noche, para evitar la jaqueca.
La llegada de Braulio, a quien Juan Angel habÃa ido a llamar a la madrugada, cumpliendo la orden que le di por la noche, nos impidió disfrutar el final del discurso del señor de M…
TraÃa Braulio un par de perros, en los cuales no habrÃa sido fácil a otro menos conocedor de ellos que yo, reconocer los héroes de nuestra cacerÃa del dÃa anterior. Mayo gruñó al verlos y vino a esconderse tras de mà con muestras de antipatÃa invencible: él, con su blanca piel, todavÃa hermosa, las orejas caÃdas y el ceño y mirar severos, dábase ante los lajeros del montañés un aire de imponderable aristocracia.
Braulio saludó humildemente y se acercó a preguntarme por la familia a tiempo que yo le tendÃa la mano con afecto. Sus perros me hicieron agasajos en prueba de que les era más simpático que Mayo.
—Tendremos ocasión de ensayar tu escopeta —dije a Carlos—. He mandado pedir dos perros muy buenos a Santa Elena, y aquà tiene un compañero con el cual no gastan burlas los venados, y dos cachorros muy diestros.