MarÃa
MarÃa «¿Dónde estarás? ¿Qué harás en este momento? De nada me sirve haberte exigido tantas veces me mostraras en el mapa cómo ibas a hacer el viaje, porque no puedo figurarme nada. Me da miedo pensar en ese mar que todos admiran, y para mi tormento te veo siempre en medio de él. Pero después de tu llegada a Londres vas a contármelo todo: me dirás cómo es el paisaje que rodea la casa en que vives; me describirás minuciosamente tu habitación, sus muebles, sus adornos; me dirás qué haces todos los dÃas, cómo pasas las noches, a qué horas estudias, en cuáles descansas, cómo son tus paseos, y en qué ratos piensas más en tu MarÃa. Vuélveme a decir qué horas de aquà corresponden a las de allá, pues se me ha olvidado.
«José y su familia han venido tres veces desde que te fuiste. Tránsito y LucÃa no te nombran sin que se les llenen los ojos de lágrimas; y son tan dulces y cariñosas conmigo, tan finas si me hablan de ti, que apenas es creÃble. Ellas me han preguntado si a donde estás tú llegan cartas que se te escriban, y alegres al saber que sÃ, me han encargado te diga en su nombre mil cosas.