Mi nombre es Emilia del Valle
Mi nombre es Emilia del Valle A los siete años, Emilia del Valle descubre que su padre es un fantasma del pasado: un aristócrata chileno que abandonó a su madre, una exnovicia irlandesa, tras una fugaz y devastadora relación. Criada en los barrios bajos de San Francisco, Emilia crece entre ideales, pobreza y secretos. Pero lo que no sabe es que su historia está a punto de estallar. Porque hay verdades que esperan agazapadas durante años, y cuando despiertan… nada vuelve a ser igual.
San Francisco, 1873. Emilia cumple siete años y su madre, Molly Walsh, la lleva al estudio de un fotógrafo para inmortalizarla junto a un arpa que no sabe tocar. La imagen capturada es la única que queda de su infancia: una niña pálida, tiesa, asustada, atrapada en una existencia marcada por secretos y carencias.
Tras la sesión, Molly la arrastra a una taberna mugrienta donde le muestra algo que dejará cicatrices invisibles: la cabeza cercenada de Joaquín Murieta, un bandido famoso. —Así terminan los hombres como tu padre —le dice. Es la primera mención del fantasma que Emilia perseguirá durante años: su verdadero padre, un aristócrata chileno que las abandonó.
