Belén. Caballo de Troya 12
Belén. Caballo de Troya 12 Jasón apretó los puños. Su mundo estaba hecho de armas, de estrategias, de guerras que no acababan nunca.
Y sin embargo, Jesús hablaba de otro camino.
Uno que él nunca había considerado.
Uno que, por primera vez, le hacía preguntarse si todo lo que creía saber… estaba equivocado.
El amanecer los encontró al borde del desierto. La arena aún conservaba el frío de la noche, y el horizonte se teñía de un rojo espectral. Jasón se pasó la mano por la cara, agotado. No recordaba la última vez que había dormido. Tal vez nunca.
Jesús estaba en el centro del campamento improvisado, de espaldas al sol naciente. Pedro y los demás lo rodeaban en silencio, como si esperaran algo.
Jasón se quedó a un lado. Observando. Sintiendo que el aire vibraba con una tensión que no comprendía.
Jesús giró la cabeza y le sostuvo la mirada.
―Sabes que esto debe pasar.
Jasón sintió un nudo en la garganta.
―No tiene por qué ser así. Podemos sacarte de aquí. Llevamos días corriendo, pero hay otros caminos. Otras salidas. Podemos…
Jesús sonrió. Una sonrisa tranquila. Triste.
―¿Y entonces qué?