Belén. Caballo de Troya 12
Belén. Caballo de Troya 12 Mientras la oscuridad envuelve la huida, el corazón de Jasón martillea en su pecho. El edicto del Sanedrín es claro: Jesús, el Maestro, debe ser capturado. La cacería ha comenzado. En la penumbra de los bosques, entre sombras de incertidumbre, el grupo se oculta. La noche es su única aliada, pero el amanecer traerá nuevos peligros. Cada paso es una apuesta, cada susurro una posible traición. ¿Cómo escapas cuando el enemigo es el tiempo y la verdad que portas puede cambiar el destino del mundo?
El viento nocturno era un cuchillo que cortaba la piel. Jasón avanzaba entre la maleza, con los pies hundiéndose en la tierra húmeda, el corazón latiendo con la urgencia de un hombre que sabe que lo persiguen. A su lado, las sombras de los discípulos se movían como espectros silenciosos. La orden del Sanedrín era clara: capturar a Jesús. Si lo encontraban, no habría juicio, solo sentencia.
