GOG
GOG —Han hecho un descubrimiento peligroso —dijo el hombre—. Algo que debÃa permanecer en silencio.
Yuri se inclinó hacia adelante.
—¿Por qué? —exigió—. ¿Por qué ocultarlo?
El hombre dejó la tableta en la mesa.
—Porque no hay nada que hacer.
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
—¿Cómo que no hay nada que hacer? —Stare sintió que la rabia crecÃa dentro de ella—. ¡Tenemos dos años!
El hombre negó con la cabeza.
—Dos años antes del impacto, sÃ. Pero no dos años para reaccionar. Para hacer algo a esta escala necesitarÃamos al menos una década. Y no la tenemos.
Yuri se llevó las manos a la cara.
—Dios…
Stare sintió un vacÃo en el estómago.
—¿Y cuál es el plan?
El hombre la miró fijamente.
—No hay plan.
Silencio. Largo. Sepulcral.
—No puede ser… —susurró Yuri.
—¿El gobierno lo sabe? —preguntó Stare.
El hombre sonrió con amargura.
—El gobierno lo sabe. Los más poderosos lo saben. Y han tomado su decisión.