GOG
GOG —Dios… —susurró Yuri, mirando la pantalla con el rostro lÃvido.
Gog no solo era real. Gog ya habÃa sido confirmado.
Y alguien, en algún lugar, habÃa decidido que el mundo no debÃa saberlo.
El sonido de la puerta deslizándose se sintió como una explosión en la sala de control.
Stare se giró de golpe, el corazón latiéndole en la garganta.
Un hombre de traje oscuro entró con el paso medido de alguien que sabe que tiene el control de la situación.
—Doctora Stare, doctora Yuri —su voz era grave, sin emoción—. Necesito que nos acompañen.
Los músculos de Stare se tensaron.
—¿Quién es usted?
El hombre sacó una credencial y la mostró durante un breve segundo, lo suficiente para que ambas vieran el logo del gobierno.
—Agencia de Seguridad Nacional.
Yuri palideció.
—¿De qué se trata esto?
El hombre no respondió. En su lugar, dos agentes más entraron a la sala, bloqueando la única salida.
—Van a venir con nosotros —dijo el primero—. Ahora.
