GOG
GOG No era una solicitud.
Stare miró a Yuri. La expresión en su rostro reflejaba lo que ambas estaban pensando.
No tenían opción.
—Necesito guardar mis archivos —intentó decir Stare, volviendo la mirada a la pantalla.
—No será necesario.
Un escalofrío recorrió su espalda.
Yuri tragó saliva.
—¿Nos van a matar?
El hombre no respondió. Solo hizo un gesto con la cabeza.
Uno de los agentes avanzó y apagó la terminal de Stare con un solo comando. La pantalla se oscureció, llevándose con ella la única prueba de lo que habían descubierto.
—Vamos —dijo el hombre.
Stare cerró los ojos un segundo. Luego asintió y caminó hacia la puerta.
El pasillo fuera del observatorio estaba vacío. Ninguno de los otros científicos parecía notar lo que estaba ocurriendo. O tal vez sí, y simplemente no querían verse envueltos.
Las hicieron subir a un auto negro estacionado a unos metros del edificio.
Las puertas se cerraron con un sonido que resonó en su pecho como un golpe.