De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito La Verdad es tan simple, tan absolutamente exacta y extraordinaria, que no admite complejidad, desviación ni restricción alguna. El ego es ingenioso y retorcido, y, como está regido por el deseo sutil y traidor, admite interminables desviaciones y alteraciones. Los falsos adoradores del ego imaginan en vano que pueden satisfacer cualquier deseo mundano y, al mismo tiempo, poseer la Verdad. Pero los amantes de la Verdad sacrifican su ego para llegar a la Verdad y, sin cesar, se protegen del egoísmo y de lo mundano.
¿Buscas conocer y comprender la Verdad? Si tu respuesta es afirmativa, debes estar preparado para el sacrificio y la renuncia, ya que la Verdad en toda su gloria únicamente puede percibirse y conocerse cuando ha desaparecido el último vestigio del ego.
El Cristo eterno declaró que aquel que fuera Su discípulo debía «negarse a sí mismo cada día». ¿Estás dispuesto a negarte a ti mismo, a renunciar a tus excesos, a tus prejuicios y a tus opiniones? Si es así, podrás entrar en la estrecha senda de la Verdad y encontrar esa paz que se le ha negado al mundo. El estado perfecto de la Verdad es la negación absoluta, la suprema extinción del ego, y todas las religiones y filosofías no son más que apoyos en esta sublime conquista.